Quizá no conozca lo que es filosofar ante académicos… ni menos sepa lo que es beber entre montones de jóvenes inocentes y ancianos depravados.

Soy uno de esos “incultos” de los que tanto se burlan los poetas: cuando estoy sentado en su mesa, no paran de hablar a mi espalda, porque según ellos no puedo ver la belleza de la vida.

Pero entiendo algo de la filosofía y la poesía: es libre y es de todos.

Tan libre como la señora católica que cree que una caricatura la hizo un demonio, tan libre como una mujer que rompio techos de cristal.

Si algo me divierte mucho, es ver a los filósofos intentar asustar con sus visiones a gente común como nosotros. Vamos, que si decimos que estamos confundidos, es sólo porque son demasiadas palabras técnicas.

Pero ni el libro más duro de filosofía puede espantar a un obrero que lleva 30 años y que apenas ha pagado la mitad de su casa. En serio, ¿qué le vas a decir? Que la vida es una ilusión. Mi niño, él no lo estudio, el lo vive, el está sangrando todos los días… sus letras están vivas, las tuyas, muertas en hojas de niñatos adinerados que meditaban de lo efímero de la vida mientras posaban sus pesados pies en los rostros de sus servidumbres.

Poeta tonto. ¿Dices que yo no puedo apreciar la belleza?

¿Tú?

No dejas de chillar por conseguir una mesa en el restaurante retro que vende vino italiano, mientras te pierdes el calor de los saludos entre obreros, oficinistas y empresarios en un puesto de tacos callejeros. Toca el sol dorado, llueven hojas secas, cruje la tortilla casi quemada, suena el viento y mueve el aroma de los guisos. A espaldas de ese edificio gris, la vida vuelve a tener color.

Es fácil callarte. Basta con cuestionar lo más simple de tu dizque vocación: ¿qué es la poesía? Para verte tartamudear, mirarte caer en tu pretención barata y corriente.

Lo siento niños, pero la filosofía y la poesía no son suyas… son de los que viven, no de los que se esconden tras una reja de cristal, aprisionados, y avientan simbolismos para atinarle a algo.

Ambos aspectos nacen con el hombre y se mueren con él. Quien soy, filosofía… para qué estoy aquí… poesía.

Abraham Arreola
Twitter: @AbArreola7