Barcelona tocó fondo, esto es lo que dicen algunos; mientras que otros predicen que la paliza de 8-2 a manos del Bayern Munich es el principio de la pesadilla. A estas alturas del partido, cualquiera de las dos premoniciones anticipan que los próximos años serán difíciles y tortuosos en Barcelona.

Mientras unos piden tomar decisiones con cabeza fría (llamado ridículo del entrenador), los otros se “ofrecen” hacerse a un lado para enderezar un camino que hace años perdió rumbo. Y no, no se trata de patear a quien está en el piso, eso sería fácil y hasta cierto punto cómodo.

Sin embargo, entender desde qué punto los blaugranas se desviaron del proyecto de ser “Más que un club” y convertirse en uno del montón, es complicado. Si a mi me lo preguntan, diría que todo se torció desde que a Vilanova el cáncer lo atacó con más fuerza y lo orilló a retirarse de la vida deportiva.

Desde ese entonces, ya con Martino en el banquillo, el equipo comenzó una lenta transición de un conjunto que pasó de agradar y sorprender a ser un obligado a competir y en ese momento se aceleraron los procesos, se borró el trabajo que se hacía en las inferiores y se optó por la ruleta rusa que significa comprar jugadores de renombre, el camino fácil de mantener la racha de triunfos y olvidarse de las formas.

Ya desde ese entonces sería el mismo Bayern quien dio un primer aviso de que algo debía de cambiar, y eso que hablamos de un evento que tiene cuando menos 8 años; imposible olvidar aquella goleada de 7-2 con la que los alemanes se instalaron en la final de la Champions.

Sin embargo, la excelente y fortuita generación de la denominada MSN, retrasó un proceso de cambio generacional que cada vez sería más notorio, ese quintete vino a taparle el ojo al macho. Todos sabíamos que Luis Enrique tampoco estaba preparado para este equipo y más adelante quedaría demostrado, aún con las estrellas de ataque, no se cosecharon más que fracasos en la élite europea.

De Valverde y ahora Setien poco hay que decir, ellos son las últimas huellas de un proyecto que hace años se terminó. Bartomeu no tiene nada qué hacer en la presidencia del equipo y junto a él hay muchos implicados que ahora mismo deberían de hacer sus maletas y dejar los escritorios vacíos.

Tiempos Mejores.

Nombrar a los jugadores que ya no caben en este plantel sería echar leña al fuego, que cada quien saque sus nombres y sus conclusiones. Yo me decanto más por el proyecto, por el fondo más que por las formas. Hoy en día queda claro que Coutinho por más y sus dos goles no era, es, ni será Iniesta y que como Xavi solo habrá uno, y que nadie siente los colores como Puyol.

Lo que es cierto, y que con ello inicié la reflexión, es que se vienen momentos de cambios estructurales en Barcelona, veremos si es que los que se quedan, junto con los que llegarán, tendrán la capacidad de regresar a un equipo único a los primeros planos. Debemos de ser claros, en especial los anti-barcelonistas, un equipo que dura casi 17 años ganando no se da todos los días, no se genera por casualidad y casi nadie es capaz de sostenerlo.

Por eso mismo, hoy Barcelona no dormirá, no podrá descansar y deberá concentrarse en la reestructuración que tiene que venir de raíz, de olvidar casi todo lo ya vivido y comenzar prácticamente de cero.

Las señales de advertencia.

Son pocos los conjuntos que pueden atreverse a decir que le han marcado al Barcelona más de 4 goles, de los escasos equipos que lo consiguieron, sólo hubo uno que no era un todopoderoso, me refiero al Levante, sí un colero logra hacerte la fiesta y exhibirte, es momento de cerrar filas y valorar la autocrítica; bueno, de aquella vez, van casi tres años.

Efectivamente, desde ese entonces el Barcelona navega con bandera de grande pero con desempeño de mediano, así, ni con Messi, CR7, Pelé o Maradona se puede ganar hoy en día.

Barcelona, si hoy no te das cuenta que estás moribundo, no sé cuándo lo harás.

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Fernando Galván