¡MAZAPANES! Uno cinco pesos, dos por diez; este no, este vale ocho, pero es por que, vea, está grandote.

Escondidos en los rincones de cada ciudad duermen, a veces ganan menos de un dólar al día, pero no pierden la esperanza de vivir. La generación Mazapán no tiene límite de edad, yo podría terminar siendo uno de ellos, por eso siempre les compro mazapanes, solo me estoy preparando.

Disculpe señito, ¿me compra un mazapán? Dos por diez pesitos.

“Si el sol sale, la avalancha de automotores crea mares de hierro y plástico: llenos de hombres con trajes comprados a crédito y muchas monedas en mano, son nuestra fuente de vida”.

Niños cargan cajitas, jóvenes con carritos móviles y abuelitas con tablas fijas sobre cubetas boca abajo. Algunos caminan mucho, otros solo se sientan, cansados de vivir, a ver… a ver…

Si por mi fuera, abuelita huérfana, me llevaría mil mazapanes, pero hoy solo deme dos. O espere, creo que tengo otra moneda aquí, deme cinco…

Dices que la generación mazapán, ¿es delicada? Amigo, no sabes ni lo que hablas. Aguantan sol, lluvia, noche… Incluso a las tres la madrugada, viejitos y niños caminan calles esperando algun despistado para ofrecer un mazapán.

Generación mazapán, para mi no serás invisible… Cansados por ser siempre negados, ofrecen sus dulces sin levantar la cabeza, acostumbrados a que siempre que hablan, todos les responden con las manos.

Chicles, cigarros y mazapanes, señor, lo que guste.

Soy sólo un miserable asalariado que se pudrirá en su oficina, pero no me detendré jamás, compraré por todo el tiempo que me quede de vida muchos mazapanes, haré que se haga moda, que todos compren mazapanes, que todos disfruten compartir ese delicioso postre…

En un mundo ideal los mazapanes sólo se comprarían en tiendas… ¿pero lo estamos? Sal al mundo, abre tus ojos… ¿lo estamos?

¡MAZAPANES! Uno cinco pesos, dos por diez; este no, este vale ocho, pero es por que, vea, está grandote.

Abraham Arreola
Twitter: @abarreola7