Reforma Energética, ¿qué es y qué no es? Por: Santiago F. Arroyo S. @SarroyoSi Director General de Ursus Energy, consultora especializada en el sector energético, regulación y marca de gasolineras; quien cuenta con más de 6 años de experiencia en la industria especializada en mercado gasolinero y energético.

Este día hablaremos sobre lo qué es y lo qué no es la Reforma Energética, pero primero que nada debemos aclarar que había antes de la famosa Reforma Energética.

Primero, ¿Que había antes de la Reforma Energética?, básicamente la industria energética no había sufrido cambios desde 1938, para el caso del petróleo; y desde los 1950s para la industria eléctrica, hablamos que los debates para la reforma comenzaron en 2012, es decir, transcurrimos cerca de 74 años sin cambios sustanciales en la industria energética del país. Lo que se traduce en que el país llevó a cabo la transición del siglo XX al siglo XXI sin ningún cambio en el sector energético, mientras el mundo ya hablaba en otro lenguaje dentro de la industria. Así pues, el contexto de México en 2012, cuando se comenzaron con los debates legislativos en torno a la Reforma ya era muy diferente al de 1938 o 1950.

Ya no se hablaba de guerras mundiales o de gran envergadura, ni colonialismo o imperialismo de naciones extranjeras, en 2012 el mundo había cambiado geopolíticamente de forma drástica; desde los años 1970 el mundo se encontraba hablando de Transición Enmergética y de descarbonización de la industria, lo cual, hacía que México debía ponerse al corriente de forma urgente, so pena de quedarse atascado y sufrir los embates económicos, sociales y ambientales como consecuencia de no actualizar su industria energética. Asimsimo, el sector energético del país se encontraba totalmente desfazado ante los Tratados Internacionales firmados por México respecto a la Transición Energética y el cambio climático.

Asimismo, era urgente que PEMEX y CFE se actualizaran para pasar de ser dependencias del poder público a empresas de corte internacional, para ponerse a la par de sus competidoras más importantes PETROBRAS de Brasil y Saudí Aramco del Reino de Arabia Saudita; mismas que guardan gran parecido con PEMEX y CFE, ya que todas son empresas estatales, es decir, el dueño es el gobierno de sus países de origen. No obstante, CFE y PEMEX, sobre todo ésta última, sufría de grandes pérdidas financieras que, para 2012 eran ya preocupantes en términos de ingresos para el país.

De igual forma, desde 2010 ya comenzaba la declinación del famoso yacimiento de Cantarell en Campeche, así como otros tres yacimientos descubiertos en los años 1980s, que eran Ku, Maloob y Zaap, también en Campeche; tendrían su declinación en producción en la decada de 2020. Por ello y ante el escenario financiero de PEMEX, era necesario integrar inversionistas con la capacidad monetaria suficiente para apalancar la producción de PEMEX, conjugando su enorme experiencia técnica con la fortaleza financiera de empresas privadas y transnacionales. Todo esto en el marco de los incrementos energéticos del país derivados de su enorme desarrollo industrial y económico que venía dándose desde 1995 al inicio de vigencia del Tradado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Misma situación ocurría con la CFE que, a diferencia de PEMEX, sus preocupaciones financieras eran menores, pero necesitaba una reconfiguración para aprovechar las oportunidades que trajo consigo el descubrimiento en Estados Unidos de los mega yacimientos de gas natural de Permian en Texas y Marcellus, en noreste estadounidense; lo cual nos da acceso al gas natural más barato y abundante del mundo, el cual es el insumo principal para las centrales eléctricas de generación por ciclo combinado, que para ello, era necesaria la creación de una red de gasoductos enorme y que, CFE carecía de los conocimientos técnicos y fortaleza financiera para lograrlo.

El gobierno vio que por sí mismo no podría cumplir con los objetivos bajo un esquema de industria diseñado para 1938 o 1950, además de que el Gobierno de México, para ese entonces da cuenta de no tener suficiente dinero público para invertir en infraestructura o tecnología energética; por lo que consideran necesario integrar a la iniciativa privada, pero privilegiando un esquema de soberanía sobre los recursos naturales.

Pero, parte de las exigencias de la iniciativa privada para poder integrarse a la industria energética del país, era justamente, hacer que PEMEX y CFE se convirtieran en jugadores del mercado en una igualdad de circunstancias a los privados, aunado a que se requería la integración de “arbitros” imparciales pero a manos del Gobierno, para dar certeza a la inversiones y el desarrollo sostenido de la economía. Ante ello, el gobierno da cuenta que tendría que perder un gran beneficio que tenía al detentar el monopolio de la industria y generar algo que no estaba acostumbrado el Estado a proveer y es: TRANSPARENCIA.

Antes de la Reforma era imposible acceder a saber cuánto ganó México por renta petrolera, o en todo caso, cuál era la demanda eléctrica de ciertas localidades o zonas del país. Al igual de imposible era que las personas pudieran poner paneles solares en casa, como ya se comenzaba hacer en muchos países, así como tenías que ser político para tener una gasolinera y contar con un ingreso derivado de un negocio así, siendo exclusivo de la clase política del país, bajo esquemas de enorme corrupción.

Así llegamos al punto clave de la Reforma Energética de 2013:

1. ¿Cómo no “entregar” el petróleo y energía a privados?

2. ¿Cómo hacer atractivo el Mercado?

3. ¿Cómo ganar más dinero sin “meter” dinero público?

4. ¿Qué carambas hacer con @CFEmx y @Pemex?

Básicamente ese fue el planteamiento inicial, así que después de muchos estudios y análisis, dieron cuenta en Gobierno que podía ganar más dinero para México, si:

1. Poner a competir a todos en rondas, subastas, licitaciones y marcas diferentes.

2. Poner reglas claras en esta competencia, “piso parejo”.

3. Cobrar no solo ISR, IVA e IEPS; también derechos y aprovechamientos.

Haciendo llegar al gobierno no sólo la famosa renta petrolera, sino cantidades nada despreciables de dinero en impuestos, derechos y aprovechamientos derivados del consumo energéticos del país, así como del pago de los permisos para poder operar toda la industria.

Sin embargo, el Gobierno tuvo que sacrificar:

 1. Exclusividad, tendrían que poner a CFEmx y Pemex a competir con privados, pero en gran desventaja ya que las EPEs tenían esquemas tecnológicos de 1950 y 1938, respectivamente, ya que la competencia trae tecnología y gobierno corporativo del s.XXI, pero para ello, se comenzó a trabajar en las leyes y regulaciones, por que, a pesar de que había desventajas tecnológicas y financieras en PEMEX y CFE, éstas contaban con el 100% de la infraestructura de la industria.

Aunado a qué Gobierno dejaría de ser actor en la industria y convertirse en árbitro con nuevas dependencias como la Comisión Reguladora de Energía (CRE), la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), la Agencia de Seguridad Energía y Ambiente (ASEA), el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) y el Centro Nacional de Control de Gas Natural (CENAGAS).

Por eso la conversión de Pemex y CFE de dependencias gubernamentales a empresas productivas, para así poder competir contra los privados.

2. Tendrían que sacrificar reserva documental, es decir, ser transparentes en todos y cada uno de los procesos y contrataciones. Poner al público toda la información, tanto por exigencia política, como por exigencia legal, ya que a nivel internacional las empresas exigen claridad de los procesos, tarifas, impuestos, montos, proyecciones, TODO.

En resumen, todo lo anterior es la realidad de la Reforma Energética.

Por eso, el tiempo previo a la entrada en vigor de la Reforma Energética, que no sólo fue una reforma a la Constitución, sino la creación de todo el andamiaje legal para que pudiera operar, así como todas las nuevas dependencias. Fue lo que hizo que Emilio Lozoya se apresurara a generar todos su relajo de corrupción, sin embargo, uno de los grandes sacrificios políticos que tuvo que hacer Enrique Peña Nieto, para sacar adelante esta Reforma fue dejar que el nuevo marco legal sacara a la luz, colocando en el matadero a su amigo Lozoya y otros pendencieros como los sindicatos de petroleros y electricistas, todo por lograr su posicionamiento político del “Saving Mexico”.

Ojo, no fue @lopezobrador_ quien la sacó a la luz todo el cochinero de Emilio Lozoya, fue la dinámica legal de la Reforma.

Así llegamos al año 2013, en el que se llevaron a cabo todos los debates en el Congreso de la Unión para negociar políticamente la Reforma Energética. Las discusiones son acaloradas, se tienen los bloques del “Pacto por México” que básicamente englobó a toda la oposición más importante del país que se encontraba en contra de Peña Nieto, eran básicamente el Partido Acción Nacional, Movimiento Ciudadano y muchos grupos del Partido Revolucionario Institucional, por el otro lado, teniamos al Partido de la Revolución Democrática y al Partido del Trabajo, que conformaban el bloque que deseaba el control sindical y aludián a un “entreguismo” del “patrimonio nacional”, pero que al final fue resuelto dejando el petróleo y los sistemas de distribución eléctrica en manos del Estado.

Sobra decir el teatro que se hizo, los embates más duros contra la Reforma fueron de muchos integrantes del PAN, PRD y PT que, a la postre, firmaron en favor de la Reforma e hicieron posible la creación del Partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA).

Pero ojo aquí, en el Congreso de la Unión se generaron muchisimas mesas de trabajo insterdisciplinarias, entre empresas privadas y las ahora renovadas (en papel), CFE y PEMEX, todo con la finalidad de construir el marco legal que ahora nos rige en la industria, no obstante, por principio y exigencia de los partidos de oposición, los Directivos de PEMEX y CFE debían mantenerse al margén de todo y así fue. Lo que nos lleva a considerar que los dichos del presidente López Obrador y del propio Lozoya, ahora en 2020 sean sumamente debatibles, máxime que Lozoya está sujeto a proceso penal y es capaz de manifestar casi cualquier cosa con tal de librar la cárcel.

Pero bueno, no me detendré en la grilla, por qué la famosa soberanía nacional sobre el petróleo y la energía, sigue siendo del Estado Mexicano y de su “pueblo”, no lo digo yo, lo dice la Constitución, específicamente en el artículo 27.

Por lo que después de golpes, gritos, sombrerazos y serpientes en la Cámara de Diputados y demás drama político, la Reforma Energética fue una realidad a mediados de 2013, lo que dejó un enorme desgaste político en todas las fuerzas del país, y en 2014, llegó Gobierno a un punto de “¿Y ahora qué hacemos?, al tiempo que se preguntaban ¿Cómo carajos le explicamos al pueblo las ventajas de la reforma?, cuando en su momento tuvieron a todo el PRD y PT, así como a López Obrador y compañía encima, máxime que a la entrada en vigor de la Reforma, el Gobierno peñista estaba cruzando sus más grandes crisis de credibilidad con el asunto Ayotzinapa, Tlataya y la infame “Casa Blanca”.

Por lo que el Gobierno optó de forma irresponsable, yéndose por el camino fácil:

“La gasolina será más barata y pagarán menos electricidad”.

Asumiendo la sociedad que ese proceso sería como por arte de magia y, con la irresponsabilidad del Gobierno Peñista de que ya sería bronca de quien llegará despúes de ellos en 2018. Sin embargo, lo barato sale caro. El Gobierno nunca le explicó al pueblo lo que tenía que pasar para llegar hasta los precios bajos de gasolina y de energía.

Tampoco le explicaron a un “pueblo vasija”, que solo está para recibir lo que le dan, que ahora le estaban dando UN PODER, UNA LIBERTAD.

La libertad de elegir qué le conviene consumir de energía y el poder de desplazar lo que no sirve, como es el caso de PEMEX y CFE. Jamás se le explicó a la gente que la Reforma Energética implica un proceso de al menos 15 años de maduración de inversiones e infraestructuras. Aunado a que tendrían el poder de colocar paneles solares y pagar menos energía, que tendrían el derecho de exigir mejores gasolinas y más baratas; o que tendrían el derecho de preguntar y consultar los contratos petroleros en bases de datos abiertas, entre otras cosas.

Tampoco explicaron que CFE y PEMEX, se empeñan en vendernos productos de mala calidad, sucios y caros,  menos se imaginaron que llegaría López Obrador a destruir todas esas libertades obtenidas en favor de los mexicanos.

Al día de hoy, con la Reforma Energética tenemos un compendio legal para proteger los intereses del Estado, pero dando apertura a privados para generar energía y energéticos bajo los esquemas de mayor eficiencia financiera, mejor tecnología, menores costos y lo mejor de todo:

SIN DINERO PÚBLICO.

Toda la industria bajo el esquema de la Reforma Energética hace que los mexicanos paguen menos por todo energético que se consuma.

Hoy algunos dicen: “Hubo corrupción”.

El marco legal energético, da los mecanismos de transparencia para conocer los procesos de contratación, asignación, licitación, permisos, etc. Es más, el marco legal señala como auditar y sancionar, cosa que el Gobierno actual de López Obrador no saben y no quieren hacer eso, ya que se cae todo su discurso político.

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