Cuando el Real Madrid ganó de forma consecutiva en tres ocasiones la Champions League, el equipo se cansó de jugar basura y arrastrar el prestigio tanto en la liga como en la copa de España.

Sin embargo, tampoco le importaba mucho pues sabía de antemano que todo quedaría perdonado sí se ganaba la orejona y así lo hizo.

Mientras los merengues se enfocaban en su competición fetiche, el Barcelona se autoengañaban creyendo que lo que a ellos les valía era ganar tricampeonatos, uno tras otro, como si haber conseguido ya dos no era suficiente.

Desde la era Guardiola y hasta nuestros días el Barça, (conjunto de recién ingreso a las denominadas superportencias) tiene basadas sus esperanzas en lo bien o mal que ande Messi.

A pesar de que hace no mucho Luis Suárez, Neymar y Messi se cansaron de sembrar el terror a las defensas de todo el continente, los culés lo apostaron por todo y casi siempre fallaron al menos en esa misión.

Desde el año 2000, ya hace 20 años, !wow¡, solo han habido cuatro campeones en el futbol español, la denominada “liga de las estrellas” no es más que un torneo aburrido en donde la moneda cae en águila o sol, pero no más. ¿Dónde queda la competitividad?.

Hoy que el Barcelona tiene la liga pérdida debería de recurrir al único plan b en el planeta que es mejor que el plan a, la Champions.

Está más que demostrado que alzar la orejona te da esa redención que incluso te catapulta a la inmortalidad, sin importar lo que haya pasado en canchas como la del Eibar, Sevilla o Gran Canaria, al fin que esos reflectores no son tan potentes y mucho menos importantes.

Creenos Barça, sabemos que dominaste el futbol por muchos años, pero hoy por hoy ya no, ya no basta con hacer 400 pases por cada tiempo. Ah no, ya no, ya tampoco juegas a eso, te traicionaste y la granada ha explotado en tu mano.

Ah, otra cosita, quizás en Cataluña no sepan pero Lionel Andrés Messi Cuccittini ya tiene más de 30, su curva de rendimiento le puede dar para jugar al excelente nivel quizás dos años más, por eso, en vez de depender tanto de él, deberían de ir pensando en dar más protagonismo a los nuevos, a los que se quedan, si no, es momento de acostumbrarse a ver las celebraciones en el cristal de enfrente, en el del eterno rival.