Siete meses tuvieron que pasar para que la Fórmula Uno regresara y vaya forma en que lo hizo; el deporte nos arrancó una sonrisa en tiempos difíciles, así de fácil y sencillo.

Lo vivido este domingo 5 de julio en el circuito de Spielberg simplemente fue mágico, los abandonos, las salidas de pista, las advertencias; todo, todo valió la pena.

Ya entrados en materia, muchas cosas pasaron en el Red Bull Ring, muchas que en condiciones normales no sucederían. Si bien Mercedes ganó como de costumbre, fue con su segundo piloto (Bottas) y no con Hamilton, incluso desde la radio se prohibió la pelea por el primer puesto.

Ferrari logró rescatar el podio con un monoplaza que genera más dudas que garantías, para no variar, e hizo evidente el enésimo error de concentración de un Vettel que ya piensa en su futuro alejado de Maranello.

McLaren entró en la historia de nueva cuenta gracias a un chamaco inglés llamado Lando Norris que en el momento de mayor presión se reventó la vuelta rápida y se subió al podio por primera vez en su carrera. Por su parte, Sainz no tuvo la suerte aún cuando tenía mejores gomas que los demás.

Si hablamos de suerte, Red Bull salió a la pista sin este factor, el ídolo Max Verstappen no duró mucho tiempo en pista debido a problemas mecánicos y Alex Albon cuando todo lo tenía a favor fue un poco desesperado e hizo una maniobra extrema que al final no le salió y perdió las chances de incluso ganar la carrera.

El mexicano Sergio Pérez erró por primera vez desde hace mucho tiempo con el tema de las llantas, acostumbrado a sacar el máximo jugo posible a los neumáticos, esta vez se quedó lejos del podio por poquito, por muy poquito, pero nos demostró que pronto estará dando pelea.

Y así me podría estar todo el día, hablando de la maravillosa carrera en Austria, recordando sus mejores momentos, reviviendo cómo fue la emoción de ver los autos rodar y de olvidar por 71 vueltas de la realidad.

La mala noticia es que aquello terminó, la buena es que el domingo próximo habrá otra carrera; la mala noticia es que la pandemia sigue y seguirá, la buena, es que poco a poco regresaremos a la normalidad, eso significa que la venceremos y que ahí estarán las cosas que más nos gustan, como lo es la bendita Fórmula Uno.