Raúl Jiménez encontró su lugar en el mundo, demoró años para ello y al fin lo consiguió, sin embargo, para todo el planeta futbol en México parece no ser suficiente. Se tiene la impresión de que para lograr el reconocimiento se debe sí o si pertenecer a la élite.

De nueva cuenta se habla sobre su futuro en Europa, en los grandes equipos, en aquellos que aspiran a ganar torneos continentales, pero también en aquellos en los que se debe competir, tanto en la cancha como fuera de ella, ese es el problema, los futbolistas mexicanos no están acostumbrados a ese tope de rendimiento ni a ese trajín que significa no tener un puesto seguro.

Hoy en día, Jiménez es querido, es indispensable y fundamental con los Wolves, él lo sabe y así lo demuestra. Es entonces cuando surgen la preguntas, ¿Porqué debe dejar el club?, ¿Porqué es “mejor” entrenar en el Madrid a jugar con los Wolves?.

No se entiende que este es el lugar que le pertenece a los futbolistas mexicanos y a la selección nacional, la mediania, y no se trata de patrioterismos baratos, se trata de entender que es desde este punto del cual se debe partir para ser mejores.

Vela, Guardado, Hernández, Herrera, Corona e incluso Lozano han sido relevantes desde ese lugar y no desde los grandes escenarios.

Es por ello que se reconoce lo hecho por Hugo Sánchez y por Rafa Márquez, porque convivieron con el máximo de responsabilidades en todo momento y no se sintieron incómodos, al contrario, fue cuando más se hicieron presentes y es más, demostraron que los grandes escenarios no son para cualquiera.

Raúl Jiménez encontró su lugar en el mundo, por qué moverlo, si ahí es feliz, si desde ahí logró el reconocimiento. Entendamos de una buena vez que con él tampoco seremos campeones del mundo ni entraremos a los ocho mejores del mundo, pero sí abriremos la puerta a la regularidad en Europa, que por ahora eso es más que suficiente.