Son de esas preguntas que nos hacemos, normalmente de niños, y que precisamente por esa infancia que perduró en nuestro carácter, hace que aún siendo un notable científico nos dispongamos a gastar mucho dinero invertido en resolver aquellas preguntas de nuestras épocas infantiles.

Ahora bien, para aquellos jóvenes lectores, cabe aclarar que el sol no es del todo fuego; así que esta es una suposición, una teoría juguetona.

Sin embargo si nos ponemos un poco más realistas, el sol es un compendio de reacciones nucleares que se traducen así: cuatro átomos de hidrógeno se funden y se transforma en uno de helio, el resto se convierte en energía ocasionando que el sol se ponga loco y brille y sea tan majestuoso.

Sin embargo, qué pasaría si pudiéramos conseguir una cubeta los suficientemente grande para apagar al sol.

Demos una pausa y pasemos a la cocina, cuando la sartén se incendia y la causa es aceite, la recomendación es no rociar agua, pues el fuego acrecentaría.

Regresemos pues al sol. Sucedería lo mismo. La fuerza de gravedad del sol, más el calor de este, convertirían el agua, de líquido a plasma, y se alimentaría de sus moléculas ocasionando que en lugar de apagarse, el sol brille más.

Pero a ver… la respuesta a la pregunta inicial, es un no. Pero también un sí.

Eso si consideramos que el agua, en lugar de ser rociada sobre el sol, fuera disparada contra él, generando una fuerza adicional que restaría potencia a la reacción solar, para que se fuese apagando lentamente.

Ya saben, como en la sartén.

De cualquier forma, estos son sólo ejemplos, que si bien podrían parecer inservibles, la respuesta a semejantes preguntas podrían llevar a nuevos horizontes; pues en el caso de la ciencia, cualquier pregunta, por extraña que parezca, es útil.