Y si te dijera que la palabra villamelón, proviene de la tauromaquía, ¿la seguirías usando?

“El término “villamelón” tiene su origen en los últimos años del siglo XVIII, en España. Los ibéricos solían llamar “melones” a aquellos individuos que no eran muy capaces mentalmente. En suma, llamaban “melones” a todos los tontos. […] En la tauromaquia fue donde se desarrolló el término “villamelón” como crítica a un aficionado de moda. Los amantes de la faena no soportaban que hubiera gente que sólo iba a la plaza a platicar o beber vino.”* Revista Algarabía.

Un Villamelón lo que busca es la aprobación de los que sí son fanáticos… Todos los que fueron por su bendita regalada y pegada gana, así jamás hayan acudido a un partido, no entran en este concepto peyorativo… Lo siento, fanáticos del fucho, pero muchos fueron al partido porque se les “hinchó” la gana: porque pueden y porque quieren.

¿Quién es el verdadero “melón”, el verdadero tonto?… ¿el que aprovechó de que estuvo en sus posibilidades gastar unos cuantos pesos para ver a la estrella que tanto le asombro cuando era niño?, ¿o el que no entiende que existe más de una generación marcada por el Joga Bonito de este “crack”?… Ninguno de ellos.

El verdadero villamelón irá para decir que “sí sabe”, para presumir que ya conocía a todos los jugadores antes de que fueran populares (antes de que nacieran, inlcuso); irá para decir que es fiel a los Gallos, sin saber si quiera cuánto tiempo tienen de llamarse así, o conocer su interminable historia de cambios.

Lo más increíble es que muchos juzgan de “villamelones” a los demás, sin siquiera saber lo que significa ni nada… Aunque no es tan increíble, ahora que lo vuelvo a analizar… concluyo: un villamelón siempre dirá que el villamelón es otro… O también, que existen “villamelones linguísticos”.

Por eso es mejor que disfrutemos del futbol sin prejuicios. ¿Quieren?